LUIS LÁZARO TORREJÓN

 

                         UN PEQUEÑO HOMENAJE A UNA GRAN PERSONA

        Aún hoy, habiendo pasado varios semanas desde el triste suceso que nos ha sumido en el dolor a quienes le conocimos, parece mentira que Luis ya no esté entre nosotros.

        Quizá después de escuchar esta breve introducción, quien no le conoció quisiera hacerlo. Y así surge la pregunta: ¿y cómo definir a Luis? ¿Quién era?, y sobre todo, ¿cómo consiguió dejar tan grato recuerdo? Porque eso es lo que nos llevamos en el bolsillo cuando nos vamos, el cariño y el afecto que conseguimos merecer con nuestros actos.

        Pues Luis era el amigo que todos queremos tener. Siempre alegre, contagiando su buen humor a quien se le acercaba. Generoso y simpático. Si estabas triste, te regalaba un chiste, si preocupado, una solución, si sombrío, un consuelo. Siempre a cambio de nada, nunca pidió. Para sus amigos, lo que necesiten. Con su felicidad, ya se consideraba pagado. Por eso fue un gran hombre, porque supo hacer felices a quienes le rodeábamos.

        Yo tuve la fortuna de ser uno de ellos y por eso doy fe. Y por eso, sirvan estas pocas palabras de humilde homenaje a alguien que se fue demasiado pronto, pero que dejó una gran huella en quienes le conocimos, y nos honró con su amistad.

        Hace tiempo ya que pertenecía al CIVE. Yo no coincidí con él en las actividades en que participó, no suelo hacerlo con frecuencia, debo reconocerlo. Pero puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que los que sí coincidisteis con él, suscribís punto por punto mis palabras.

        Hasta siempre viejo amigo. Descansa en paz. Tu recuerdo siempre estará entre nosotros.

                                                                                                                                                                                             Juan Carlos.