LA MEDALLA DE PLATA (Jose Luis Mejuto) |


Recibimos la medalla de Plata FEMSA cumplidos los quince años
desde nuestro ingreso en la Compañía.
El acto de entrega fue en un hotel de los alrededores de Cuzco.
En ese mismo evento repartieron las medallas de oro a los
compañeros con veinticinco años de antigüedad, y las insignias de veterano a
los de veinte años.
A los agasajados nos acompañaban nuestros familiares.
Para la entrega nos iban llamando, para dirigirnos a la mesa
presidencial y allí nos entregaron las condecoraciones Don Emilio Caprile o su
hijo Mario.
Ya con nuestra medalla en la mano, Don Emilio tomó la palabra y
soltó un emotivo discurso del que destaco:
“He entregado con emoción la medalla de plata a esos jóvenes
que hace ya mas de quince años ingresaron en la nuestra Escuela de Aprendices,
algunos venían con los pantalones cortos propios de su edad, y ahora los veo
como hombres que están desempeñando puestos de responsabilidad…”
Si la memoria no me ha jugado una mala pasada, ¡ya ha llovido
desde el 1974!, más o menos fue así, y desde luego que nos emocionamos.
Acabado el acto nos quedamos en corrillos en el vestíbulo del
hotel, cuando Don Emilio e hijo, junto con sus acompañantes salían, en ese
momento Ana Burgueño, madre de José Manuel, me preguntó:
-¿Quién es ese señor alto, si ese que ha dicho el discurso?
-Es don Emilio Caprile, el presidente de la Compañía, el dueño.
Ana se separó de nosotros y se dirigió hacia el grupo de
“personalidades”, Jesús Gallardo, su marido me susurró: “La temo”
Vimos como Ana hablaba con los directores amigablemente, les
hizo reír, Ana hablaba y habla con aparente candidez.
-¿Qué les has dicho?- Preguntó Jesús cuando volvió con
nosotros.
- Nada, les he dicho “Don Emilio, soy la madre de uno de esos
chicos que entraron en la fábrica con pantalones cortos, y que ahora ya están
todos casados creando una familia, por eso les vendría muy bien un aumento de
sueldo…” Lo han tomado bien y me han dicho que se hará lo posible.
Alguna vez me he preguntado si aquella acción fue una simple y
graciosa anécdota o quizás un punto de inflexión entre las dos filosofías
empresariales, la “paternalista” de entonces o la
profesional de ahora “yo trabajo, tu me pagas"
Publicado por JLMejuto
en
10:35 AM